Diente fisurado: cómo detectarlo y cuál es su tratamiento.
Un diente fisurado puede ser difícil de identificar —el dolor aparece y desaparece, a menudo solo al morder de una forma determinada, y la fisura puede resultar invisible—. Sin embargo, detectarlo a tiempo es fundamental: una pequeña grieta tratada con prontitud suele permitir salvar la pieza, mientras que, si se deja avanzar, puede alcanzar el nervio o fracturar el diente por completo. A continuación le explicamos cómo reconocerlo y en qué consiste el tratamiento.
Qué es un diente fisurado
Un diente fisurado es exactamente eso —una grieta en la estructura dura de la pieza, que puede ir desde una inofensiva línea superficial en el esmalte (una microfisura) hasta una fractura profunda que alcanza el nervio o divide el diente en dos—. El problema radica en que muchas fisuras son invisibles a simple vista e incluso en las radiografías, y sus síntomas son intermitentes. Lo verdaderamente importante es la profundidad de la grieta y su estabilidad —motivo por el cual un diente que solo duele en ocasiones merece, sin duda, una revisión exhaustiva—.
Por qué se fisuran los dientes
Las causas más comunes incluyen morder algo duro (hielo, un grano de maíz, un hueso), el bruxismo o apretamiento dental que fatiga la pieza con el tiempo, un empaste antiguo de gran tamaño que deja menos estructura natural para resistir la fuerza, los cambios bruscos de temperatura y, sencillamente, la edad, a medida que se acumulan los años de masticación. Un diente endodonciado también puede volverse más frágil. A menudo, una fisura es el resultado de un punto débil que coincide con una mordida desafortunada, más que de un traumatismo repentino.
Señales a las que prestar atención
El síntoma clásico es un dolor agudo al morder que desaparece al soltar la presión —especialmente en un diente concreto o con ciertos alimentos—. También puede experimentar sensibilidad persistente al frío, al calor o al dulce, un dolor que aparece y desaparece en lugar de ser constante, y una molestia difícil de localizar. A diferencia de una caries, la fisura no suele provocar un dolor continuo hasta que está muy avanzada, por lo que ese dolor intermitente al masticar es el indicio clave para actuar.
Cómo se tratan los dientes fisurados
El tratamiento depende por completo de la profundidad. Una microfisura superficial en el esmalte rara vez requiere ninguna intervención más allá de su seguimiento. Una grieta en el interior del diente suele restaurarse con un empaste adherido o, más frecuentemente, con una corona que mantiene unida la estructura y evita que la fisura se propague. Si la fractura ha llegado al nervio, una endodoncia seguida de una corona puede salvar la pieza. Sin embargo, una fisura que se extiende por debajo de la encía o divide la raíz suele implicar que el diente es insalvable y requiere su extracción —razón por la cual la detección temprana es fundamental—.
Cuándo acudir de urgencia
Acuda al dentista sin demora si el dolor al morder se vuelve frecuente o intenso, si se ha desprendido un fragmento del diente o si experimenta una sensibilidad que persiste mucho después del estímulo —estos síntomas sugieren que la fisura está profundizando hacia el nervio—. La inflamación, un dolor pulsátil constante o signos de infección (mal sabor de boca, fiebre) indican que ha alcanzado el nervio y requiere atención urgente. Mientras tanto, mastique por el lado opuesto y evite los alimentos duros o muy fríos o calientes en ese diente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si tengo un diente fisurado?
El síntoma inconfundible es un dolor agudo al morder que desaparece al soltar la presión, a menudo localizado en un solo diente o al comer ciertos alimentos, acompañado de una sensibilidad persistente al frío, al calor o al dulce. Las fisuras suelen ser invisibles y de carácter intermitente, por lo que ese dolor ocasional al masticar es el indicio definitivo para acudir a revisión en lugar de esperar a que pase.
¿Puede un diente fisurado curarse por sí solo?
No —a diferencia del hueso, la estructura dental no puede reparar una fisura, y las fuerzas de masticación tienden a propagarla—. Un tratamiento temprano (a menudo una corona) mantiene el diente unido y evita que la grieta se profundice. Si se detecta a tiempo, un diente fisurado suele poder salvarse; si se ignora, la fractura puede alcanzar el nervio o partir la pieza.
¿Es un diente fisurado una urgencia dental?
No siempre, pero no conviene posponer la visita. Acuda al dentista con prontitud si el dolor al morder es frecuente o intenso, si se ha desprendido un fragmento o si la sensibilidad persiste. La inflamación, un dolor pulsátil constante, la fiebre o un mal sabor de boca indican que la fisura ha llegado al nervio y requiere atención urgente.
¿Necesitará una corona un diente fisurado?
A menudo, sí. Una corona recubre el diente y lo mantiene unido, impidiendo que la fisura se propague bajo la fuerza de la masticación —por lo que es el tratamiento habitual para una grieta interna—. Las líneas superficiales poco profundas pueden no requerir intervención; las fisuras más profundas que alcanzan el nervio necesitan una endodoncia previa, y en algunos casos, la pieza resulta insalvable.
Este contenido no sustituye el consejo médico profesional. Este artículo ofrece información general para el paciente, no un diagnóstico ni un plan de tratamiento. Consulte siempre su situación particular con un odontólogo cualificado.
Referencias y fuentes
Ilustraciones © Tantalya Dental Clinic — diagramas originales creados para este artículo. El contenido educativo hace referencia a información de salud de dominio público procedente de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. (MedlinePlus). No existe afiliación ni respaldo por parte de terceros.
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